CON SOLO 12 AÑOS EMPEZÓ A REZAR EL ROSARIO

Tiene  76 años y es una de las pocas rezadoras antiguas  que  aún quedan en los campos de Contuy, en  la comuna  de  Queilen. 

Edilia Vera  Saldivia  a su edad recuerda  como si fuera  ayer   lo que vivió cuando  caminaba  seis kilómetros  para  asistir  a la escuela  Mixta N°3 del Fundo Santa  María,  donde  las hijas del  patrón de su padre,  eran las profesoras  que daban  clases  en el colegio de dos oscuras  salas de clases .

También recuerda lo que vivió durante el terremoto de 1960  ,pero por sobre todo,  tiene intacta  en su memoria  el  Rosario que aprendió escuchando a  viejos rezadores  cuando ella  asistía  a los velorios  en el campo.

“ Tenía 12  años  cuando empecé  rezar. Era  una niña todavía cuando  me ponía de rodillas  delante del difunto para  rezarle  el rosario”, recuerda  Edilia  Vera .

Cuenta que sus primeros  pasos  para aprender a rezar  lo dio en el mismo colegio donde asistía . “Le pedí  a una  compañera  que también rezaba   que me escribiera el rosario en un cuaderno y ella  lo hizo”, dice ,agregando que  de ella  no  sabe  dónde  ahora vive.

A su corta  edad  cuando empezó a rezar , habían  varios rezadores que le ayudaban  a cantar  y eso a ella  le daba seguridad para seguir .

Los velorios en  el campo en su época   eran  a la luz de velas  y mecheros  y los rezos  duraban toda la  noche.

Edilia Vera Saldivia  ,cuando  ya fue más  joven ,  comenzó  a ser una  de las  que  los  familiares de difuntos la buscaban para rezar.

Sin temor a acompañar a los doliente ,  tomaba  su caballo  y partía  a media tarde   con sus cuadernos  en una  vieja  bolsa de  género donde  venía harina.

Lo primero , le pedía a Dios y  a la Virgen María  que lo acompañe  en el viaje , especialmente  para que de regreso, que siempre era  pasado las  tres de la mañana , no tenga miedo y su caballo lo pueda  guiar  de regreso a casa.

Cuenta  que    en muchas ocasiones cuando  estaba  a unos  dos o tres kilómetros de su hogar , lo esperaban  sus perritos, los  cuales  “ les daban  valor”  para  seguir   sin temor  a la oscuridad que no dejaba ver nada en la  oscura  noche  de invierno.

Así pasaron muchos  años y hasta   hace  poco ,Edilia Vera  seguía  rezando  , ahora  no  trasladándose  a caballo , sino que en  vehículo y  en caminos  anchos, muy distintos  a los que ella  transitó cuando  era  aún una niña.

A sus  76 años,  aún guarda  sus cuadernos y reza la letanía  la virgen en latín, tal y  como lo aprendió de los viejos rezadores  que  ayer  vivieron  en Contuy y que le dejaron como  herencia  rezar  por quienes   Dios  los  llamó a su casa y que lo despedían  con un Santo Rosario.

 

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